caracter egoista

¿Es bueno para unos mismo tener un caracter egoista?

Enviado el 20 de noviembre de 2020

Es posible que se sienta incómodo por su futuro, por lo que el destino le tendrá preparado o lo qué le pasará después de morir si tiene un carácter algo egoísta.

Sin embargo hay gente que piensa que ser egocéntrico es algo bueno. ¿Qué hay de malo en amarme a mí mismo? Después de todo, ¿no tenemos que ocuparnos de uno mismo lo primero para así poder sobrevivir y tener éxito?¿No es bueno hacer nuestro propio camino y no ser una carga para la sociedad? Al fin y al cabo, si no nos cuidamos a nosotros mismos ¿Cómo vamos a poder cuidar al resto? Entonces, si preocuparse por uno mismo es bueno, ¿qué significa realmente ser egoísta?

Según Richard Whately (filósofo y teólogo inglés) «A un hombre se le llama egoísta no por perseguir su propio bien, sino por descuidar el de su prójimo » .

Sugeriría que las personas que son realmente egoístas están dispuestas a explotar a los demás en aras de sus propios placeres. En sus tratos son egoístas incluso si esto significa ser irreflexivo, deshonesto y tacaño. El egoísmo extremo tiende a llevar a ser sarcástico, desagradable e incluso malicioso cuando se frustran sus deseos.

Podríamos preguntarnos sobre el destino después de la muerte de quienes actúan constantemente de manera egoísta. Si realmente vamos a cosechar lo que sembramos, ¿Cuáles son los efectos negativos de este tipo de karma?

Nos comportamos de cierta manera por una mezcla de razones. Aquí tanto el azar como nuestras elecciones entran en escena. Entonces, ¿Cómo podemos ser responsables por la forma en que vivimos nuestra vida? ¿No tenemos todo tipo de deseos e intenciones? De hecho, es una opinión común hoy en día que todos nacemos con una mezcla de cosas positivas y negativas. 

Además, generalmente se piensa que hay un montón de elementos externos fuera de nuestro control que nos afectan. Los científicos sociales a través de numerosos estudios revelan la conexión entre una mala salud mental y una experiencia traumática, al igual que entre crimen y pobreza. Al necesitar la aceptación social de nuestros compañeros adolescentes, podríamos ajustarnos a sus normas sociales, que pueden ser maliciosas a los ojos de los demás.

¿Son los factores externos los únicos responsables de cómo vivimos nuestras vidas?

Así es como yo lo veo. Todos comenzamos en el mundo como niños influenciados, sí, por todo tipo de cosas. La composición genética, la educación familiar, los estándares de la comunidad y cualquier dificultad afectan a nuestra conducta. Por tanto, es cierto que tenemos tendencias particulares heredadas y experiencias de vida individuales que nos afectan. Como ha demostrado la ciencia, «la naturaleza y la crianza»  juegan un papel importante en el desarrollo humano.

Pero además, hay una perspectiva espiritual. A medida que crecemos, diría que cada uno de nosotros nos convertimos en nuestra propia persona. No importa en qué circunstancias comenzamos, nos desarrollamos como individuos con nuestras propias preocupaciones y prioridades. Elegimos gradualmente nuestros propios valores y aspiraciones.

Estoy tratando de argumentar que en lo que nos convertimos depende de nuestra respuesta al mundo que nos rodea. Cómo reaccionamos ante las experiencias desafiantes. ¿Nos enfrentamos mal o bien a los contratiempos? ¿Te regodeas en el fracaso o sigues adelante? ¿Ceder o resistir los encantos de la vida que pueden conducir a la ilusión y al sufrimiento? Yo diría que todo se reduce a que tomamos nuestras propias decisiones.

¿Somos responsables de nuestro carácter individual?

De manera similar, el sistema de justicia penal asume que somos responsables ante los tribunales por obedecer o desobedecer la ley. Somos responsables de nuestra conducta porque elegimos seguir o ir en contra de las reglas sociales.

Esta visión también está en línea con la filosofía existencial. La piedra angular de esta tradición es el reconocimiento de la realidad de la libertad interior. Puede que no siempre sea posible hacer lo que queramos, como cuando estamos en apuros, sujetos a presion o tenemos discapacidades corporales, pero si somos libres de pensar y tener las intenciones que deseemos.

Puede que no estemos libres de limitaciones sociales en lo que hacemos y decimos con respecto al mundo que nos rodea. Pero, ¿No ejercemos una libertad interior para pensar e intentar lo que queramos? ¿Y que supone hacer esto constantemente día a día, hora a hora y minuto a minuto? Pues lo normal es que con el tiempo, surgirá un patrón que determinará la forma en que uno reacciona a las circunstancias, generándose una actitud determinada ante la vida y dando forma nuestro carácter individual. Yo diría que puede ser egoísta o no, pero esa es nuestra elección. Terminamos siendo quienes somos y obteniendo lo que queremos, de acuerdo con lo que más deseamos.

The Razor’s Edge

La forma en la que terminamos obteniendo aquello que deseamos interiormente se ilustra en la novela de W. Somerset Maugham de 1944 ‘The Razor’s Edge’ .

Aclamada como una obra maestra, cuenta la historia de Larry Darrell, un piloto estadounidense traumatizado por sus experiencias en la Primera Guerra Mundial. Su rechazo a la vida convencional y la búsqueda de alguna experiencia trascendente significativa le permite prosperar interiormente.

Su prometida Isabel Bradley no puede aceptar su visión de la vida y rompe su compromiso para regresar a Chicago. Allí se casa con un millonario que le proporciona una rica vida familiar. Sin embargo, ella sigue enamorada de Larry aunque su destino la aleje de él por haber decidido vivir como un trabajador común. Otros personajes del libro también terminaron obteniendo lo que querían, aunque en algunos casos de manera trágica.

Se dice ‘Somos lo que comemos’. Nuestros cuerpos se vuelven saludables o no saludables de acuerdo con los alimentos y bebidas que elegimos consumir regularmente. De la misma manera, ¿nuestras mentes se vuelven espiritualmente saludables o enfermas de acuerdo con las intenciones y fantasías que a menudo abrigamos? ¿Los hábitos de pensamiento que formamos?

Según Swedenborg, a lo largo de la vida en la tierra, uno crea gradualmente su propio carácter interior. Cada persona se comporta como quiere. Al hacerlo, se forma gradualmente el deleite de su propia vida y el «amor regente» . Por ejemplo, por un lado, puedo estar preocupado por ganar estatus social y, por otro lado, estar más enfocado en desempeñar roles útiles. Como persona de negocios, mi énfasis puede estar más en ganar dinero mientras que por otro lado, puedo estar preocupado por crear tratos justos con proveedores o empleados.

A medida que se desarrolla un patrón regular en mi vida, voy determinando a lo que principalmente aspiro. Me apego a cosas, miedos, esperanzas, valores, etc., y los hago míos junto con los pensamientos que los justifican.

¿Es la idea del egoísmo un pensamiento polarizado?

Quizás se pregunte, si elegimos nuestras actitudes, ¿quién decide si son egoístas? Uno no se comporta de forma egoista por ingenuidad. En respuesta, diría que sí, que podría producirse una acción egocéntrica porque no apreciamos plenamente las consecuencias de lo que estamos haciendo, como hacer daño a otras personas. Quizás nuestros amigos influyeron indebidamente en nosotros para involucrarnos en, digamos, comportamientos traviesos o delitos menores. Es posible que esto no se convierta en un patrón establecido si respondemos bien cuando se arroja luz sobre el asunto, si aceptamos los errores de nuestros caminos y los efectos negativos en los demás.

No obstante hay que decir que existen diferentes grados de egoísmo. Lo egoísta que uno es depende directamente de lo lejos que esté dispuesto a llegar con lo que quiere. Sólo un poco de egoísmo puede llegar a generarnos un sentimiento de envidia por aquellos que tienen lo que queremos. Si sube la dosis de egoismo este sentimiento podría convertirse en un total desagrado. Extiéndalo aún más y podríamos sentir enojo o incluso odio por aquellos que tienen lo que queremos para nosotros. Y comprometerse con él de manera aún más completa, puede generarnos la necesidad de causar daño a otros solo para complacer nuestros propios deseos.

La forma de detenerlo es simplemente pararnos a pensar y ser capaces de darnos cuenta cuando nuestra codicia está dañando a los demás. El problema es que en ese momento nos olvidamos y nos dejamos atrapar por los sentimientos inmediatos y no nos detenemos a reflexionar.

Egoísmo serio

De acuerdo con este marco de pensamiento, este tipo de egoismo es el más grave de todos dado que es un egoísmo que conduce a la violencia sádica o al asesinato planeado, y por lo tanto, realizado intencionalmente por aquellos de nosotros que nos convencemos de que no estamos haciendo nada malo. Supongo que este nivel más serio es menos común. 

¿Hablar de egoísmo es simplemente ser moralista?

Quizás se esté preguntando si la idea del egoísmo es más bien un tema moral. Si que es cierto que este tema parece estar en el centro de varias preocupaciones sociales, como la ética de la política ambiental en relación con la contaminación, la ética empresarial en relación con el fraude financiero o la ética de la conducta personal que podría abordar la deslealtad sexual y la traición. ¿Hay que ser moralista para pensar de esta manera?

La enseñanza del confucianismo, una tradición china, es que la maldad del egoísmo surge porque las personas no permiten que sus sentimientos y acciones estén en armonía con su propia humanidad, por ejemplo, no tratan a los demás con el respeto y el sentimiento de compañerismo que les corresponde. Tenemos una idea similar en Yoga. Uno de sus ocho principios fundamentales es evitar las acciones egoístas. De hecho, cada una de las principales religiones tiene una lista de pautas éticas que nos anima a seguir.

Cuando me permito sumergirme en la egoísta sociedad de consumo. Me alejo de la vida espiritual más profunda con su preocupación por la naturaleza, las personas necesitadas, etc. Al tener malicia y desprecio por los demás, me separo del espíritu de compasión. Al actuar tontamente de una manera superficial, me aparto del espíritu de sabiduría. En otras palabras, al entrar más profundamente en el egoísmo, creo mi propio karma negativo. O en el lenguaje común decimos que una persona ‘crea su propio infierno’.

Los ‘ocho caminos nobles’ del budismo incluyen el ‘discurso correcto’ , la ‘acción correcta’ y el ‘medio de vida correcto’ . En otras palabras, conducta moral correcta. En la cosmología budista encontramos el término ‘ naraka’ al que generalmente se hace referencia en inglés como «infierno». Pero la versión budista se diferencia de la antigua cristiana en que no se envía a los individuos allí. No hay recompensa ni castigo divino. En cambio, el karma implica autodeterminación.

¿Cómo resumirías entonces el egoísmo?

Chadwick Boseman, actor estadounidense (que interpretó al jugador de béisbol Jackie Robinson) lo expresó de esta manera.

«La única diferencia entre un héroe y un villano es que el villano elige usar ese poder de una manera que es egoísta y lastima a otras personas».

Entonces, en todo esto, lo que cuenta no es la acción externa sino la motivación interna. Elegir entre mirar de una manera u otra cada día es una lucha de por vida. ¿No somos responsables de los valores y la conducta que elegimos hacer propios?

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